La desesperación de la oposición
por el fracaso rotundo en la conducción de la campaña con el llamado “Autobús
del Progreso”, que primero lanzó al despeñadero a su colector, Juan Carlos
Caldera y ahora va derecho al precipicio del 7 O, con su conductor y
plantilla de mecánicos, les está llevando a la estulticia y ese es un escenario
peligroso, para todos. Para sus seguidores en primer término, que enloquecidos
por esa carga de desinformación pudieran caer en el terreno de la violencia
irresponsable, que en todo caso es que lo que buscan los tripulantes del
“Autobús del fracaso”.
